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viernes, 24 de julio de 2015

"Sobre la hipermetropía que no sabes que tenía"


Me van a subir las dioptrías por intentar mirarte.
Pero no te veo.
No estás,
que no te siento.
Has quemado la tierra
y tu huella salpica directamente al epicentro de todas mis dudas.
La ira disfraza mi boca desnuda.


No te odio.
Paraquéporquédesdecuandoporcuanto.
No se puede contar el tiempo si tienes las manos atadas.
Y las mías están cosidas a ti.


Soy tu marioneta.


Tu sombra se pega a mi sudor,
te huelo por mis axilas,
me araña en las tripas tu voz suplicando clemencia.


Cómo te voy a perdonar si nunca me has fallado.




Porque no estabas aquí.





Icarpena

3 comentarios:

  1. Déjame darte las gracias. Primero deja que te explique la situación: ayer perdí lo más importante de mi vida, y he sido incapaz de soltar una sola lágrima hasta que he leído tu poema. Quizá es que el arte se lleva muy dentro, y quizá sea lo único que merece la pena al final.
    Gracias, gracias y más gracias
    María

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, por mezclar tu sangre con este poema.
      Esa es la única forma de darles vida,

      Un abrazo muy muy grande.

      Irina.

      Eliminar
  2. Déjame darte las gracias. Primero deja que te explique la situación: ayer perdí lo más importante de mi vida, y he sido incapaz de soltar una sola lágrima hasta que he leído tu poema. Quizá es que el arte se lleva muy dentro, y quizá sea lo único que merece la pena al final.
    Gracias, gracias y más gracias
    María

    ResponderEliminar

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