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martes, 2 de junio de 2015

"Infancia"


De pronto un acantilado.
De pronto,
el rugido del mar.
De fondo las nubes preparan trinchera,
la tormenta no perdona a nadie.
De pronto,
llueve sobre una capital.
La gente huye,
no soporta ver sus zapatos mojados.
Creo que no quieren verse reflejados
en los charcos.
Ver sus caras sin rostro,
sus ojos sin añorar distancia.
Nostalgia.

De pronto una playa.
Piel de arena,
pies descalzos.
Invierno,
sin sol como diría Escandar.
Caracolas criticando el silencio,
caricias de sal en las mejillas.
El pelo encrespado de memoria,
recuerdos trenzando las pestañas.
Una barca que flota.
Esperando que le abrace la marea.
Pero no llega,
porque aún no hay lluvia.
La salida está en frente de ella,
pero no puede avanzar.
La puta marea,
siempre la jodida espera.
Y se evapora la ausencia.
Fantasmas.
Ejércitos de fantasmas.
Siempre tan tú.
Nunca han sido tan yo.
Sin ti,
que muerdes los cristales 
de aquella vieja casa.
Siempre tan tú.
Un mar bajo el suelo,
dice Marcus.
Un bar que se incendia a lo lejos.
Infancia,
cuerpo en tierra.
Tres rosas que no abandonan su rosal.
Un desierto que se desangra.

De pronto,
hay marea.
La barca se aleja.
La orilla siempre tan tú.

No eres nadie.


Icarpena

2 comentarios:

  1. Me has teletransportado completamente a cada lugar que describes, al acantilado, a la playa.
    Me encanta ese juego del recuerdo, de la infancia, la melancolía, la distancia.
    Y sobre todo me ha encantado el final, creo que es para pensar un rato en la orilla y en ser o no ser.

    Eres muy buena.

    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  2. Huir de la tormenta. Ponerse a salvo de un corazón lavado, sin maquillaje, sin capas, de un corazón corrido. Tiene que se duro no gustar lo que ves cuando te miras.
    Me mata "Creo que no quieren verse reflejados en los charcos. Ver sus caras sin rostro"

    Un beso gigantesco!

    ResponderEliminar

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