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domingo, 28 de junio de 2015

"Ciudad onírica"


Pertenezco a un lugar sin nombre,
en el que los árboles sangran por las raíces
y bañan la luz de los días que se incendian.

No tengo fe en el calendario.

El horóscopo me dice que compre unos zapatos nuevos
cuando ya me he acostumbrado a mis viejas heridas.
En las cortinas de mi habitación,
sé que existe un ejército de polillas.
Por las noches se encargan de devorar todos mis sueños.

Así nunca sabré cuál es el final de esta pesadilla.

Hay lenguas de color marfil
para camuflarse detrás de los dientes.
Me lamen cuando estoy dormida
y siento la suciedad de los que no saben creer en el mañana.
Cuando mañana, tal vez,
arrancaremos el coche a la primera.
Quizás, puede ser,
me deje volar por el acantilado.

En este lugar sin nombre tienes que comprender
que ya existe un nombre por el que definir los cielos grises.
El humo,
cuando respiras humo,
no queda espacio para tan poco aire.

Ambas sabemos que en esta piscina,
de edificios en ruinas;
no hacemos pie.

Y yo no quiero ser tu talón de Aquiles.

Mírame:

La esclavitud,
no es el silencio.


Si no mantenerse siempre callado.




Icarpena

2 comentarios:

  1. Tremendo final, no puedes tener más razón.

    El final de la pesadilla es cuando se alce la voz, se salte por el acantilado sin miedo y se haga pie sin tocar fondo.

    Besos

    ResponderEliminar
  2. Me gustó mucho, mucho, mucho.

    Espero actualices pronto para seguir leyendote.

    ResponderEliminar

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