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martes, 23 de junio de 2015

"29 centímetros"


Ella no quiso tocarme el corazón
y yo tuve que pagar los destrozos.
En la barra de un hotel,
a las afueras de esa soledad que no compartimos
yo tenía los pies descalzos,
el pecho en llamas,
la frente emborrachándose de fiebre.
Y ella,
no quiso tocarme el corazón.
Sus ojos sabían definir las despedidas.
Tal vez por eso me quise dejar atrapar,
porque con ella nunca podría encontrarme.
Enterré la seguridad,
deje abierta la habitación del pánico.

Las inseguridades son el disfraz de todos mis miedos.

Allí no estábamos ni tú, ni yo,
lo sabes.
Pero me gustaba imaginarnos despiertas.
No habrá luna que ocupe tu nombre,
ni sombra que abrace la oscuridad de tu presencia.
Hay un silencio que se encuentra por encima de ti,
porque no dejas de esconderte detrás de todas aquellas
cosas que no dices.

Me pesan en la boca los besos que no he dado.
Te los dejo aquí,
como segundo plato.
Ya no necesito que seas el primero.

Después de tanta fiebre
me ha crecido 29 centímetros el corazón.
Tu huella es la cicatriz que más pesa en mis dedos.

Por eso me desangro cuando escribo este poema.







   Icarpena


1 comentario:

  1. ¡Pero mujer! Tardo en caer aquí, pero cuando lo hago también me crece el corazón. Me emociona tu fuerza, tu desgarro, tu amor, tu desamor, tu rebeldía, tu mente brillante y sobretodo tus palabras.

    Besos

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