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jueves, 28 de mayo de 2015

"El puto círculo de la vida"



Encerrado en el círculo de la vida,
el escarabajo no puede dibujar sus alas.
Mientras intenta bajar las escaleras de la boca del metro,
va cayendo.
Por cada escalón,
se vuelve a encontrar boca arriba.
Y así constantemente.
No entiende por qué a cada paso que da,
se encuentra con el pecho desnudo.
Indefenso.
Sin embargo no deja de intentarlo.
Podría entender por la circunstancia,
que todo está perdido.
Su cuerpo nunca migrará a la metamorfosis,
la muerte como estación inminente.
Pero lo intenta.
Una vez más,
se gira,
y se vuelve a encontrar de pie.
Dispuesto a bajar el siguiente escalón.
Podríamos decir que el escarabajo es gilipollas,
pero nosotros somos gilipollas sin más.
Mientras me liaba un cigarro,
veía a ese escarabajo esforzándose
una y otra vez,
porque su meta era llegar hasta abajo.
Lo cual podría significar para él llegar hasta arriba,
ese era su único fin.
Tal vez suene estúpido que le dedique un poema
a un escarabajo.
Pero es que esta noche se la tengo que dedicar a él.
Nos pasamos media vida lamentándonos,
buscando respuestas a las preguntas de un vacío
que pone en duda nuestra existencia.
Preguntándonos si la vida estará en otra parte.
Perdemos los días en ir y venir,
caminamos por la calle con el verbo ver anclado a los ojos
y nunca,
será sinónimo de la caricia que supone mirar.
Mirar la hierba que crece por encima del asfalto,
a esos dos ancianos que cruzan agarrados de la mano.
¿En qué momento decidimos amar la oscuridad eterna?
La noche como enemiga del amanecer
cuando puedo decir que amo todas las cicatrices de mi luna.
El escarabajo no sabe cual es su futuro,
por eso no se cuestiona,
pelea.
Cuando lo he cogido con un papel
y lo he subido a un jardín,
él no se soltaba.
En un principio no lo he entendido,
pero creo que la respuesta era clara:
estaba peleando contra mí.
Le estaba dando una oportunidad a su libertad,
en cambio se ha resistido.
Porque yo no puedo decidir sobre él,
no puedo controlar su futuro.
Sólo puedo mirar,
oír,
hablar por mí.
Gritar que el futuro no existe sin un presente en llamas.
Gritar que el mañana es un boceto,
porque hoy estoy pintando mi destino.
Todos,
absolutamente todos,
somos ese escarabajo que bajaba las escaleras del metro.
Somos la mitad de un todo que destruye 
y reconstruye la verdad de saber quién eres,
a dónde vas.
Decir que el camino nos espera es negar cada uno de nuestros pasos.
Desnúdate,
ama la imperfección de ser humano.
Vivir es la bendición del valiente
y el eterno castigo del cobarde.
Estamos encerrados en el puto círculo de la vida.


Mientras la poesía crece irregular en el corazón
más geométrico de nuestras palabras.




Icarpena

4 comentarios:

  1. A veces, cuando leo un poema, encuentro algunos versos que destacan sobre los demás, que me llegan más y me hacen releerlos varia veces para tratar de fijarlos en mi cabeza. En este poema, he encontrado este:
    "¿En qué momento decidimos amar la oscuridad eterna?
    La noche como enemiga del amanecer,
    cuando puedo decir que amo todas las cicatrices de mi luna." ; precioso.

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  2. "Decir que el camino nos espera,
    es negar cada uno de nuestros pasos"

    GENIAL

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  3. La poesía puede rellenarnos los agujeros que amenazan en el corazón. De eso estoy segura. Porque esta poesía tuya es capaz de hacerlo.
    Perdemos mucho tiempo pensando en cómo podrían ser las cosas porque no estamos seguro de que sean como las vemos día tras día, pero supongo que eso nadie lo sabe. Y que más da, saberlo que no. Es más divertido vivirla.

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  4. Luchar siempre, aunque nos den la vuelta e intenten atacarnos por donde somos más vulnerables. Me quedo con eso ^^

    Besos

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