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lunes, 16 de febrero de 2015

"En carne viva"


Realmente me siento feliz cuando veo a la gente avanzar.
Creo que no existe una sensación más maravillosa que la de sentirse realizado.
Cumplir metas, escribir proyectos y mejor aún: cumplirlos.
Pasan los años y poco a poco veo a los míos seguir. Caer y levantarse, lanzar piedras para construir su propio camino. Encontrar el éxito en la sombra del fracaso.
Y de veras que me siento feliz. Siempre he dicho que no hay mayor emoción que ver a las personas emocionadas, felices, dichosas.

Cada día de mi vida atesoro el momento que comparto con ellos. El triunfo de la sonrisa por encima de la lágrima, las risas a cambio de nada, porque no hay nada mejor que estar a su lado.

La vida pasa, de verdad que pasa y a veces no lo queremos creer. Un día tenía quince años, mi preocupación era que nunca me sacaría la E.S.O, quería cumplir los dieciocho para sentirme libre. Ahora me veo con veintidós y estoy libre dentro de mi propia jaula.
No tengo ni dinero ni trabajo. Estudio algo que no me gusta, todavía no he podido llegar a la universidad.
Mis amigas sí, me gusta cuando cuentan sus historias de pasillos, de fiestas universitarias y rave en los jardines. Su estrés por los exámenes y la continua lucha por saber si les concederán la beca.
Porque sin beca no hay futuro. Sin dinero no somos nada.

¿Pero cual es el verdadero significado de nada?
Para mí nada es no ser todo (muy obvio lo sé).
Nada es no tener una meta, es estar vacío por dentro. Ser piel muerta sobre un esqueleto que no sabe ni siquiera como bailar.
Ser nada es mirarte a los ojos frente al espejo y sentir miedo.

A veces sueño con un pozo profundo. En él caigo, pero no siento. Ni sufro, no hay heridas.
Pero la cuerda brilla por su ausencia. Y es esa la clave de la pesadilla: ausencia.
Estoy sola conmigo misma.
Y tal vez sea ese mi mayor miedo, verme rodeada de mí misma por todas partes.
Abrigada por el hedor del notriunfonoéxitonoganosólopierdo,
Arañando las paredes con las uñas rotas y la piel en carne viva. Me veo gritando sin voz, gimiendo como un animal herido, con las entrañas reventadas y la garganta rajada.

Porque me desangro.

Y al final acabo ahogándome en un charco de sangre que no es nada más que las inseguridades que llevaba por dentro. Los fantasmas me hacen de velo, me vuelvo virgen en la miseria y soy la bendita novia de las ratas, que sólo vienen a devorar mis ojos.

Tal vez no sea una pesadilla.

Tal vez sea mí amarga realidad interior. La eterna guerra de estar siempre herida.

No me justifico a mí misma. Sé que soy yo misma quien ha decidido colgarse el cartel de eterna perdedora.
No soy más que una cáscara de metal, una dinamita con la mecha mojada, sin fuego y artificial.

Comprendo honestamente la dualidad de mi personalidad. Ser y no ser a la vez, moral o pecado. Beso o diente. Caricia/desgarrar.

Es un bucle de ir y venir. Saber ir pero no saber llegar. Marcharse sin saber como regresar.
¿Cómo entender qué es el bien y qué es el mal?.
Todos matamos. No es necesario arrebatar la vida con un arma si no hay peor arma que una palabra, que un gesto, un hecho.
La vida es una continua matanza de la que nadie sale ganador.
¿Por qué no lo entendemos?
¡Estamos continuamente matándonos!
Y estoy harta de dejarme morir. Cansada de tener que matar para sobrevivir.

No soy perfecta. Lo sé, lo comprendo, lo admito, lo subrayo

Tengo la piel del corazón llena de llagas y me escuece siempre que escribo. Siempre que emito un grito de auxilio y nadie lo comprende.
Los valientes son los que lloran con la cara descubierta.
A día de hoy hay quienes no entienden que soy de las que lloran sobre el papel, mis lágrimas son esto que aquí os dejo en forma de poesía, de reflexión, de metáfora hervida y sin conservantes.

Esto soy yo.

Nada. 
Todo. 
Huracán, 
escombro. 
Tormenta, 
tundra. 
Tumba, 
cementerio.
Oración,
sujeto,
predicado,
complemento de mí,
por ti,
para todos.

Soy feliz cuando veo a los demás avanzar, celebro con ellos sus logros. Brindo por su salud, por la vida que les llegará y les besará en los labios, porque amar la vida es comprender la bendición de sentirse vivo.
Pero me quedo estancada.
Les veo alejarse con sus sonrisas y yo sonrío de verás, con un eco de soledad tras los dientes. Brilla la desesperación tras mis ojos, un brillo que nunca cesa.

¿Qué es la felicidad? O mejor aún, ¿cómo se describe la sensación de sentirse realizado?

Cada día pasa, me veo más gorda, más flácida, con un pelo menos y una arruga más. Sin ningún mérito que compartir, sin ninguna hazaña que conmemorar.

Algún día todos se irán, crecerán y echarán raíces, ya no me necesitarán.
Tal vez me recuerden en esos días de nostalgia, esa amiga que siempre les abrazó las heridas, les besó los abismos y se fumó las horas de rock&roll.

Me quedaré atrás construyendo mi pequeña cabaña en el árbol de los que nunca supieron ser valientes. De los que fueron suficiente cobardes para comprender la fealdad de la vida.
Sin saber como luchar, sin comprender cual es la línea que separa el orgullo del ego, la ética de la moral. El bien nunca podrá existir sin el mal.

Tengo miedo a dejarme llevar. Que me pisen los pies, no tener los zapatos limpios. 

No estar nunca a la altura.

Y ser siempre la niña de mirada triste, agresiva, que muerde las manos cuando sólo quiere que le den de comer.
Ser bella enamorándose de la bestia.

A veces siento que tendemos a pelar la piel porque somos incapaces de amar lo imperfecto.
De morder las heridas, lamer las zonas más deshechas, esculpir amor en la lengua cuando rozamos el hueso.

Puede que toda esta reflexión sea el grito de alguien que necesita que amen sus heridas.
Que comprendan el pasado para entender el presente.
Dejar de ser la chica que se fuma todas las colillas, dejar de aullar.
Limar las esquinas de una boca que pide amor.
Borrar la huella de la incógnita que se pasea victoriosa por sus ojos.

Rechazar el peso del mundo.

Porque el mundo pesa, y más cuando siempre has llevado la mochila vacía.



Icarpena





3 comentarios:

  1. Te has desnudado en estas palabras. Yo también lloro sobre el papel. Para mí es algo muy necesario.

    Pero no creo que ir a contracorriente sea colgarse el cartel de perdedor. No creo que debamos venirnos abajo por no escoger ninguno de los roles que se nos da a escoger. No lo creo. Cada uno que busque su camino, se construya el suyo propio y, sobre todo, sus propias metas. Tenemos derecho a no lograr ninguna hazaña. Perder no existe, es un punto de vista en muchos casos, ¿no lo crees?

    Me ha gustado mucho :)

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  2. Ay, no sabes lo identificada que me veo con esta entrada, pero, también tengo que decirte que (al igual que intento tatuármelo a fuego en mi piel): no seas tan dura contigo misma, ni te castigues.

    Mírate, mira hasta donde has llegado, qué estás consiguiendo, cuánto has avanzado. Observa cada pequeño éxito, y todas las derrotas de las cuales has aprendido. No te compares con nadie, cada uno sigue su propio camino. No te cuelgues el papel, la etiqueta, el estigma, el desprecio, que tira de ti hacia el abismo.

    Mira hacia arriba, buscando el sol, lo positivo, el éxito. Prepara a tu mente para salir adelante. (Si piensas que te caes al cruzar la calle, tienes un 90% de probabilidades de que te caigas, porque has preparado a tu mente y a tu cuerpo para ello). Di que tú puedes con todo lo que te venga y más.

    Y sí, puedes permitirte días malos, días de lluvia y lágrimas, de rencores, de rabia, de sudor, heridas, sangre y mordiscos, somos humanos, pero que eso no te condicione el resto del camino.

    Puedes permitirte ser cobarde, tener miedo, sentirte enferma, pero que eso no te consuma, no te creas que eres así sólo por que un día no estás a gusto con las circunstancias.

    Cambiar cosas, salir de la zona de confort, blablabla, todo eso que siempre se dice y que nunca nos lo acabamos de creer. Pero realmente funciona.

    Yo estoy segura de que puedes alcanzar tus metas, al igual que tus amigas, aunque no sea en el mismo espacio-tiempo. Date margen. Lo lograrás ;)

    Ánimo.

    Muchos besos.

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    Respuestas
    1. No sabes lo que me llena leer unas palabras así...
      Gracias pianista, de corazón.

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