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jueves, 25 de diciembre de 2014

"Teorema de un abismo"


Todo es ruina.

Está sonando la última canción.

Desafina el blues,
la noche es heroína.

No hay princesas en el baile,
las ranas se han diseccionado.
Las luces siguen enfocando
a la chica triste del salón.
La chica de los zapatos sucios,
mirada de vodka,
labios de ron.

La pista sigue vacía,
hay demasiada gente.
Las voces de los muertos vuelan por la habitación,
con sus bocas carcomidas por el tiempo.

Todo es ruina.

Y no es fuego lo que busca cuando todo es oscuridad.
Rímel de gala en las pestañas,
ella trafica teoremas con su soledad.

Porque todo pesa,
siempre el mismo vaso a medias.

Joder,
hay demasiada gente.

La chica triste aprende a escupir para sentirse diferente.
Pero no se peina,
tiene el pelo enredado de fracaso.
No se da cuenta de los amaneceres que han ido muriendo a su paso.
Tanta prisa por crecer,
prisa por llegar cuando ni siquiera se ha llegado.
Tanto ganar,
pagar,
el sudor que no hemos valorado.

Todo es ruina
y ella es runa.
Quien puede descifrar lo que sus ojos ocultan.

La chica que quiere volar,
porque correr es llegar a una meta.
Ha pedido mil citas con el sol,
se estarán pudriendo todas su maletas.

La chica triste y su coleta,
con las costillas enfermas de sueños.

Sin dueño,
haciendo vida en los abismos de su cuerpo.



@Icarpena






miércoles, 3 de diciembre de 2014

"A mi yo de ayer"

No mires atrás,
el tren ya se ha marchado.
Sé que estás escuchando a los violines decir adiós,
hay demasiada multitud en los andenes.
Afuera hace frío.
Lo sé,
no debería preocuparme por ti ahora que me he ido.
Sería demasiado cruel confesarte que me importas.
Atardece diciembre por la Albufera,
estarás viendo todos los semáforos en rojo.
El paso de cebra es como un puente quebradizo,
ten valor y salta todas las rayas blancas.
A pesar de que al otro lado no te espere nadie.
Andarás con los pasos cosidos al suelo,
es el mismo camino de todos los días.
Te acordarás de todas las promesas que nos hicimos,
te las fumarás con las mismas ansias de querer darme
otra vez el último beso.
¿Acaso nadie entiende lo poco que saben los últimos besos?
Enciende un cigarro amor,
traga veneno para no soportar el peso del corazón.
Aprieta la bufanda al cuello como si fuera una soga,
vete haciendo una tortura física en contra del recuerdo.
Borra mi olor,
condena a la muerte a todas mis huellas.
Siéntate un rato en ese portal a la altura del Ayuntamiento.
Dedícate a observar como vuela la gente a su nido,
como los autobúses no perdonan la ansiedad de los viejos
por llegar,
la juventud enamorándose por whatsapp.
Imagina que el instante es una fotografía de todo aquello que es
efímero.

Mañana nada será igual,
pero tampoco tendrá por qué ser distinto.
Ni las mismas caras,
pero siempre la misma gente.
Tú no tienes por qué pertenecer a ese sitio.
O tal vez sí,
¿quién decide?
Puedes hablar con la misma voz,
con los mismos dientes.
Pero siempre me echarás de menos.
Y te preguntarás quién te bailará en el vientre,
quién nadará en tu piel sin miedo a la oscura profundidad
de tus necesidades.
Quién desenterrará los tesoros de tu cuerpo,
quién cambiará el otoño en tu mirada.
Quién recogerá las hojas grises de tu pelo,
para hacer adornos de navidad en tus costillas.
Quién te buscará las cosquillas a los sueños,
quién te pintará un corazón en las cicatrices.
No dejes de llorar amor,
es purificar el alma con tristeza.
Sangrar es amar,
y nosotras nos sangrábamos la vida.

En esta poesía no hablo de ti,
Kuramoto me acompaña con su canción
de despedida.
Me hablo a mí desde la otra orilla.
El mar nos separa como un eco a su silencio.
A mí yo de ayer,
ese que siempre llevo encima.
Me disfraza por las noches,
cuando estoy en carne viva.
A mí yo de ayer,
te apago las luces del descansillo.
Ahora que he aprendido a dormir sin llover,
con la luna velándome desde la mesilla.
Este es mi tren.
Puedo oír a la noche invitándome a alejarme.
De nuevo ese andén,
esos violines que recitan despedidas.
Sin ninguna multitud,
no me apartes la mirada.
No me odies,
ni me reproches nada.
La vida siempre empieza donde todo acaba.


@Icarpena




lunes, 1 de diciembre de 2014

"Batiendo récords"


Y llegué tarde a la cita más importante de mi vida.

Los trenes de mi garganta se pusieron en huelga
para no dejarme gritar.

No querían que pronunciara tu nombre.

Pero ahora estoy aquí,
con la medalla al golpe de freno más intenso del mundo.

Ahora que he batido el récord de saltar sin la red
de todas aquellas batallas perdidas,
te busco de nuevo en el andén de las idas y venidas.
Con un equipaje lleno de heridas que puedas besar.
Con los veinte poemas de amor de Neruda en el bolsillo
y una canción desesperada para susurrarte entre las sábanas.

Ven a mí,
que tengo las agallas de quererte preparadas.
Que tengo ganas de hacer simbiosis con tu piel,
reproducirme como una célula en tus entrañas.

Quiero besar tu sangre
y superar la ansiedad de la multitud con tus abrazos.
Hacer de tripas corazón,
en el colchón declarar la guerra a la paz que se esconde
entre tus piernas.

Que busques en mis párpados la semilla del recuerdo,
fumarnos la libertad del beso disfrutando en el exceso.
Acoplando el peso del pasado en un estante de la memoria,
recorriendo el mapa de tu sonrisa.

Que no tengo prisa para vestirme cuando a tu lado he aprendido a vivir desnuda.

Y no tengo duda a la hora de decidir,
he renunciado a la cordura.
Con la postura de hacerte disfrutar,
mi regalo es un vestido de orgasmos.
Y te pinto el cielo con la escala cromática del universo.

Te he anotado en tu agenda la dirección de todos mis besos,
pero no existe pérdida entre tu boca y la mía.


@Icarpena

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Mariposas