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viernes, 4 de octubre de 2013

"Mi generación"

No somos nadie,
y a la vez creemos que

somos todo.


Caminamos erguidos
por calles donde lo único que
vibra es el silencio.

Actuamos en las aceras
como banales títeres de
un capitalismo sumergido.

Y nos creemos dioses.

Solos nos hacemos trinchera en
nuestro egoísmo,
olvidando que allí fuera
el mundo grita y nos suplica
auxilio.

Infectamos las redes sociales,
fotografiamos nuestro narcisismo
encendiendo la hoguera de nuestro
ego con las noticias de una desgastada
actualidad.

No somos nadie.

Pero seguimos creyendo en el epicentro
de nuestro todo.

Seguimos ignorando los terremotos
de violencia.
Las inundaciones de tragedia
y los huracanes que arrastran el
progreso.

Mientras lo humano se corrompe,
cambiamos el verde 
por lo negro.

Catapultando la naturaleza
a una marcha fúnebre,
donde muere nuestro futuro.

Nacemos con un "Carpe diem"
tatuado en nuestra lengua,
como justificación a nuestros
actos.

Ni siquiera somos conscientes 
de la muerte de nuestra propia
libertad
cada vez que ignoramos una
injusticia.

Vendemos a nuestros padres
para ser hijos del dinero.
Abandonamos nuestro deber
sólo para deber una trivial honra
a nuestros sentidos.

Cuando hablemos con el espejo,
irremediablemente,
silbará el desamparo de un
espectro que caminará a través 
de nuestros ojos.

Mientras no somos nadie,
ni siquiera parte de la sociedad.

Tan sólo somos la bruma
de un todo que se rinde.
@Icarpena


1 comentario:

  1. Cuánta razón. Parece que con el paso de los años, nos ponemos las antiojeras de los caballos para no ver nada más allá de nuestro pequeño universo, que se reduce a dar la vuelta a nuestro ombligo y poco más. Es mas fácil no ver nada, y no hacer nada por cambiarlo.

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